“La
posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante”
(Paulo Coelho)
No hay nada más bonito
que soñar. Siempre decimos que soñar es gratis y encima nos hace sentir mejor
con nosotros mismos. Podemos soñar cosas bonitas, pesadillas, sueños
imposibles, e incluso sueños que se pueden dar en la realidad. Me gustaría ser
muy optimista, ser capaz de pensar en que los sueños pueden cumplirse. Sobre todo,
cuando parecen ser tan ciertos y reales como la vida misma. Más de una vez he
soñado momentos que hubiera deseado que no acabaran jamás. Como cuando estás
dentro y quieres que ese sueño sea eterno y nunca se acabe. El momento en el
que abres los ojos y piensas en que todo lo que has soñado no se repetirá, y lo
que es peor, nunca lo podré vivir en persona.
Siempre queremos
compartir momentos con las personas que más queremos. Cuando estás junto a tus
seres queridos es imposible sentirse mal. Son momentos especiales, únicos. Queremos
demostrar nuestro afecto a los demás, hacer bromas con ellos, divertirnos,… Con
las personas que realmente valoramos es imposible sentirse mal. Hasta que llega
el día que conoces a una persona diferente. Una persona capaz de sacarte una
sonrisa el día más triste de tu vida. Esa persona que siempre la tienes en tu
cabeza y que te recuerda a todo. Pero no es una persona cualquiera, es la
persona perfecta. Nunca me ha gustado ilusionarme con esa persona, pero es
inevitable no hacerlo.
Tiene la cara más
bonita que he visto, unos ojos impactantes, una sonrisa increíble, su pelo no
tiene palabras para describirlo, es brillante como el sol. Jamás había visto a
alguien así de hermosa, así de bella. Creo que no veré en mi vida a alguien tan
peculiar y a la vez tan divina. El corazón se me agita cada vez que estoy cerca
de ella, aunque no lo sepa. Son muchas emociones en décimas de segundo. Con la
mirada es imposible que el corazón se me ponga a mil por hora. Cada hora que
pasa está en mi cabeza, pensando en sus ojos (los más bonitos del mundo), su
pálida piel,… Quizás era un secreto a voces pero nunca me atreví a contarlo. Pero
claro, es un secreto y nadie lo puede saber.
Nunca olvidaré aquellos
martes, cuatro de la tarde. Imposible girar la cabeza para ver a la persona más
hermosa de este planeta. Una chica inteligente, simpática, educada,… Y tenía
razón, en los peores días te saca una sonrisa de oreja a oreja. El premio de
estar a menos de medio metro de ella fue algo que siempre recordaré, estará en
mi cabeza toda mi vida. Pero momentos así se hacen muy cortos y siempre está el
deseo de querer más. Nunca llegué a pensar que adoraría aquellas tardes del
martes. Sin duda, desde que me levantaba de la cama ya era el chico más feliz
del mundo.
Y es ahora cuando me da
más rabia. Son vacaciones, la época en la que me voy al pueblo y estoy alejado
de ella. Varias semanas pensando en ella y sin poder verla. Me derrumbé durante
el curso cuando no podía tener la oportunidad de ver a la chica más bonita en
persona. Quiero pensar que en poco tiempo pueda tener esa oportunidad, de lo
contrario sería un palo muy grande para mí. No tengo ninguna duda de que serían
unos instantes para recordar durante toda mi vida. Pero por algo no me gusta
ilusionarme.
Son muchos palos
recibidos, de cada cual se aprende más que del anterior. Pero ilusionarme con
ella es inevitable. Tiene que ser un lujo estar unos minutos a su lado, a
escasos centímetros de su cuerpo, poder dar un paseo con ella y presumir de
estar al lado de la chica perfecta, la chica que me da vida.
Como dije, soñar es
gratis y es bueno. Puedes soñar con muchas personas, pero es imposible soñar
con la persona perfecta porque, para ello, tienes que vivirlo en la realidad. Sentir
las emociones en persona, intercambiar sentimientos con la persona más especial
tiene que ser increíble. Quizás una pizca de confianza pueda ser la clave para
cocinar el gran plato. Una receta que seguro dejará impresionada a esa persona.
Nunca he soñado tan fuerte con alguien como con ella. Hace que mis pesadillas se
conviertan en dulces sueños y mis malos ratos los hace felices. Pasito a paso
se puede conseguir, con la confianza y el afecto como ingredientes esenciales. Nunca
he podido ver como se hace realidad un sueño y creo que estoy ante la primera
oportunidad de presenciar ese momento. Una delgada línea separa de ser el
protagonista de mi mejor fantasía a ser mi peor pesadilla. Momentos especiales
con personas especiales, ésa es la clave para conseguir el éxito. Las ansias de
poder disfrutar de dichos momentos y el miedo a fracasar siempre están
presentes. Siempre acabo por ser pesimista y optar por retirarme. Nunca me ha
gustado ser un agobio para los demás, me preocupo bastante en ese aspecto. Puede
que por ello mi personalidad juegue en mi contra. No soy el chico más perfecto,
no tengo músculos ni suelo hacer cosas que hacen los chicos de hoy día, pero sí
que te prometo la felicidad.
Sin más, quiero que las
líneas que he escrito sean tuyas, las guardes en tu habitación y las metas en
una caja con llave porque no hay nada que me haga más ilusión que tengas una
parte de mí en tu hogar, una parte de mi corazón que siempre piensa en ti. Quizás
he pecado de ser muy directo pero es lo que ocurre cuando el corazón quiere
hablar más alto que el resto. Conforme pasa el tiempo, el silencio me hiere más
y más y en la cabeza sólo se me ocurría aventurarme y decir lo que pienso. Poder
compartir momentos contigo sería bonito, pero hacerlo realidad para siempre
sería magnífico e inolvidable. Ir conociéndonos paso a paso sería un gran
comienzo, siempre sueño con esos instantes de felicidad. En esta vida todo
ocurre, todo pasa, todo cambia.