Jamás en mi vida había deseado tanto que llegaran aquellos días y aquellos momentos tan bonitos y especiales. Una sensación imposible de explicar. Poder compartir un tiempo con personas que merecen la pena es único y debemos de aprovechar cada segundo que vivimos con dichas personas. A lo largo de la vida aprendemos de los errores hasta que al final encontramos a alguien que nos hace feliz. Daría lo que fuera para que, en este momento, pudiera estar al lado de las personas con las que paso mis mejores momentos, con las que me río, con las que me alegran de haberlas conocido, con las que me hacen sentir infinito. A base de errores he aprendido que no todos se merecen mi respeto en esta sociedad. Sólo algunos/as privilegiados/as se merecen mi afecto y mi respeto porque son mi todo, mi razón de ser. Por todo ello, nunca pienso darles de lado porque, aunque quizás no lo sepan, valen muchísimo más de lo que creen. No quiero que todos estos bonitos y emotivos momentos que estoy viviendo a día de hoy se apaguen. Serían algo así como la luz que alumbra mi vida. Volver atrás, a revivir momentos tan perfectos sería mi sueño. Seguro que, gracias a ellos y ellas, podré volver a vivir momentos similares. Creo que no soy consciente de lo que tengo a mi lado, se merecen lo mejor y quizás aquélla decisión que tomé en el pasado fue la correcta y por ello estoy disfrutando más que nunca de ellos y ellas. Conocer a gente así me han abierto muchas puertas. Ojalá hubiera pasado toda mi infancia con ellos, hubiera sido precioso e inolvidable, seguro.
Por último, para los que me han llegado a odiar sólo puedo decir que lo siento por no haber cumplido vuestras expectativas, pero desde aquí quiero deciros que estoy muy bien. Tengo a las mejores personas que se pueden tener a mi lado y eso me llena mucho de orgullo. Todas sois huellas imborrables.
Sé que no era lo que esperabas, pero lo acabé asumiendo. Sé que me ignorabas, pero lo acabé asumiendo. Sé que el destino no acabó uniéndonos, pero lo acabé asumiendo. Pero en la vida todo es así, acabamos asumiéndolo todo. Hay muchas personas que juegan con nuestros sentimientos sin causa alguna, cuando en realidad ni ellos mismos se dan cuenta del daño que hacen. La verdad, no les deseo nada malo a ese tipo de personas porque también tienen sentimientos. Y con los sentimientos de uno no se juega. Quiero pensar que el día de mañana encontraré a alguien que no sea capaz de jugar con mis sentimientos. Y sé que la encontraré. Por suerte he encontrado a gente que no sabe comprender ni valorar a los demás a través de los sentimientos, y gracias a ello sé en quién he de confiar y en quién no. A lo largo de estos años he estado aprendiendo la lección de que siempre habrá alguien que confíe en mí y que habrá más de uno y una que intente aprovecharse de mí. Pero cada día me estoy haciendo más fuerte e intento ser más feliz que ayer. Hay personas que se merecen lo mejor y personas que no se merecen nada. A las primeras les intento sacar una sonrisa y a las segundas las ignoro. Las ignoro porque se lo merecen. Si os digo la verdad, es una sensación muy bonita saber que le caes muy bien a una persona y que ésa persona se siente muy bien contigo porque piensa igual que yo. Sólo con saber que hay alguien ahí fuera que piensa igual que yo me llego a emocionar porque sé que no estoy solo. Os juro que no hay sensación más gratificante que la de saber que no estás solo. Porque no es lo mismo hablar dos horas con alguien con quien te sientes muy cómodo hablando que estar con alguien que no es lo suficiente maduro y que no comprende que las personas tenemos sentimientos. Por eso digo aquello de "nunca digas nunca" porque el día menos pensado llega esa persona capaz de levantarte una sonrisa sin venir a cuento que nada tiene que ver con aquella que no te valoraba lo suficiente. ¿Y os digo una cosa? Yo la acabo de encontrar.